Hace poco me contaron que en Morropón capital del tondero y la cumanana piurana circulaba en épocas muy antiguas la siguiente historia:
"Una vez bajo Dios a la tierra. Llamo a la puerta de una casucha. Sin abrir le gritaron, !fuera anciano inútil! Entonces siguió su camino. Al poco rato llamó a otra puerta, vivían allí un viejito, qué en ese momento estaba comiendo en una ollita, y su perro. La comida era tan escasa que apenas alcanzaba para el viejito, entonces Dios puso las manos sobre la ollita y la comida aumento y de ella comieron los dos y el perro que saboreo las ricas y abundantes sobras. Cuando terminaron dijo Dios: Vamos y empezaron el recorrido. Subieron un cerro. El perro por delante y el viejito y Dios por detrás. Al cabo de un rato, en la cima del cerro, Dios pidió al viejito, que llevaba un tambor, que se lo entregara y emprendiera el descenso con su perro y le dijo: yo espero aquí y continua descendiendo con tu perro pero no vayas a volver la cara y cuida que el perro tampoco lo haga y después de un momento soltó el tambor. El tambor rodaba sonando cada vez más fuerte. El viejito se descuidó y ante el fuerte ruido, el perro volvió la cara quedando convertido en piedra. El tambor rodó un poco más y reventó. De él salió tanta agua que convirtió parte de ese árido ambiente en una laguna".
Esta laguna, encanto natural de Morropón, bien podría ser la fuente de aguas mágicas que han inspirado a los artistas piuranos de letras y música para crear las cumananas y tonderos que llenos de sensualidad y belleza se han convertido casi a nivel de Machu Picchu en patrimonio cultural del Perú para el mundo.
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